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–Principios herméticos

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En la novela “El Arquitecto del tiempo”, Hermes aparece como inspirador y referencia en la explicación a algunos de los misterios y enigmas resueltos por John Keyball y sus amigos. Y aunque  su diálogo apenas si tiene un par de frases , sus obras  y los saberes en ellos guardados son las llaves  que les permitirán descifrar la historia del mundo.

El término hermético tiene su origen en el personaje “histórico” Hermes Trismegisto y en su doctrina esotérica. La definición que todos conocemos del términmo hermético nos puede ayudar a comprender mejor cuales fueron los origenes de este misterioso personaje.

Hermético: Que se cierra en modo que no deja pasar nada. Impenetrable, incomprensible o cerrado.

Esotérico: Conjunto de conocimientos o doctrinas que son secretas, incomprensibles o de dificil acceso para el pueblo vulgar y que solo se trasmiten entre los iniciados, nunca fuera del círculo de elegidos.

Con la definición de estas dos palabras se describe perfectamente la naturaleza de la misteriosa doctrina creada por Hermes .Sus principios aún perduran y son la base de la mayor parte de las religiones y de muchos principios científicos.

En Hermes se funden la mitología y la historia. Todos identificamos a Hermes como el dios griego de la sabiduría, interlocutor entre los dioses y los hombres. Thot para los egipcios, Nabu para los babilonios o Hermes para los griegos respresentaba a la misma divinidad, en realidad a la misma persona. Parece ser que este personaje fue real y vivió en Egipto en el año 2670 a.C. Fue el autor de numerosos escritos y enseñanazas y se le considera el iniciador de la verdadera ciencia. Las enseñanzas herméticas atribuidas a Hermes son, o eran, una doctrina secreta, conocimientos arcanos que han llegado a nosotros fragmentados y distorsionados, aunque algunas veces cuidadosamente guardados, han mantenido su mensaje original. Nuestro Hermes vivió en Egipto en la misma época que Abraham. Otras historias cuentan que fue maestro del mismísimo Moisés. La figura de Thot también se asocia a la primera dinastía de reyes dioses egipcios. El resto de faraones solo fueron humanos que se creyeron sus divinos descendientes.  Se puede constatar, que la mayoría de las enseñanazas y creencias esotéricas tienen su raíz en los principios herméticos originales. Incluso, la totalidad de las denominadas grandes religiones muestran como puntos coincidentes sus principios. Ha sido como la semilla de la que se ha generado toda la variedad de enseñanzas y credos habidos y probablemente  por haber.  Pongamos un ejemplo: La tabla con los diez mandamientos atribuida a Moises es casi exactamente igual a los Versos de oro de Pitágoras, ferviente seguidor de Hermes y sus principios. La mayoría de nosotros identificamos a Pitágoras con su famoso Teorema. Sin embargo, el sabio griego  creó una auténtica comunidad religiosa, a veces extrañamente emparentada con la política. Es dificil decir si entre los pitagóricos era más importrante el arcano misterio o el programa político secreto. Puesto que Pitágoras fue unos cinco siglos anterior a Jesús, queda claro que los Mandamientos como principios a seguir no son exclusivos de los cristianos. Algunos aventuran incluso a decir que fue  Hermes el que dictó las Tablas a Moises.  Jesús adoptó los principios creados por Osiris y  revolucionó el mundo hablando de hacer el bien y   de no  desear el mal al prójimo. Difundió la parte exotérica mientras que el hermetismo   ocultó la parte esotérica dejando retales aquí y allá, retales que a  la larga confeccionaron el mundo que conocemos. A pesar de la multitud de Jefes de dirección que ha poseido el cristianismo a lo largo de dos mil años, algunos de ellos rayando el parentesco directo con el mismísimo diablo (acordemonos de la inquisición o de la cristianización a sangre y fuego de indios, musulmanes y judios), repito, a pesar de ello lo que ha llegado hasta nosotros como fundamental, como resumen de la doctrina  de Jesús, es el triunfo del bien sobre el mal,  el “es bueno ser buen”, “no hagas  a los demás  lo que no desees que hagan sobre ti mismo”. Y ese es el mensaje exotérico del hermetismo.

El significado  oculto que adquirió el término hermético vino dado por el secretismo con el que se trasmitían sus conocimientos, la verdad solo se reservaba para unos pocos, solo unos pocos estaban preparados para enterderlo, y solo unos pocos conseguían introducirse en ese foco de poder y sabiduría. En los  antiguos templos egipcios y babilonios estos conocimientos y saberes se guardaron durante siglos entre una élite sacerdotal. Algo debió de pasar para que unos griegos viajaran a Egipto en busca de sabiduría y regresaran creando las bases de la ciencia actual. No fue ni en China ni en la India, cunas de grandes civilizaciones, donde se generaron los principios de nuestra civilización. Anaxágoras, Anaximandro, Pitágoras, Platón, Tales de Mileto, Demócrito, Euclides, entre otros, pasaron años de sus vidas estudiando y adquiriendo los conocimientos herméticos guardados celosamente en los templos egipcios. Curiosamente, a su vuelta a Grecia, todos ellos fundaron las bases de las más famosas escuelas filosofícas y matemáticas, base de nuestra ciencia moderna. Incluso Jesucristo estudió en su juventud en los templos egipcios. Tal vez, sus enseñanzas provengan de los principios filosóficos creados por Hermes.

Resulta sorprendente pensar que un hombre como Platón llegara a decir “que el mundo real no existía y que lo único que valía era lo que percibíamos de él”. Auténtica mecánica cuántica, “un fenómeno no es tal hasta que no se observa”. Algo tuvo que pasar para que de repente surgieran tantos sabios en unas islas griegas hasta entonces refugio de comerciantes y piratas. Estos señores se atrevieron a decir que el mundo era redondo, calculaban la distancia  a la Luna , la curvatura de la Tierra y llegaron a deducir que nuestro planeta giraba elípticamente alrededor del Sol. Incluso empezaron a  especular con que los hombres provenían , a través de miles de procesos evolutivos, de los peces del mar. Crearon la geometría, maldición de nuestros hijos y antes nuestra, y llegaron a deducir la existencia del átomo. ¿De dónde les surgió la inspiración?. Parece ser que todos ellos tenían en común Egipto, y aunque Hermes, Thot o Nabú ya no habitaban esas tierras, sus conocimientos, aletargados por el secretismo, explotaron al encontrarse con el ansia de  saber de aquellos hombres adelantados a su tiempo.

Y su clave es la Tabla Esmeraldina.

Sus versos son preceptos que resumen de manera ininteligible para los no inciciados la base de todo saber:

Verdadero sin falsedad y muy verdadero:

Lo que está abajo es como lo que está arriba

Y lo que está arriba es como lo que está abajo… 

La nanotecnología, la teoría del caos, el efecto mariposa, los fractales no son sino aplicaciones prácticas de los principios dados a conocer por Hermes.

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